DURANGALDEKO MENDI MARATOI ERDIA

O como se diría en mi pueblo, Medio Maratón de Montaña de Durango (Vizcaya). No sé muy bien ni cómo ni por qué acabé el domingo allí. Creo es culpa del puente que hemos tenido en el País Vasco desde el jueves hasta el domingo, por la celebración del Día de Euskadi. Dado que llevo poco tiempo en Vitoria y todavía no dispongo de una agenda de amistades muy amplia, pensé que cuatro días de fiesta se me podían acabar haciendo un poco largos. ¿Solución? El domingo paso la mañana en  alguna carrera cercana…la que sea!!  Empecé a mirar por internet y me topé con esto: 
 

“¿Medio Maratón de Montaña cerca de Durango? Mmmm no sé, este sábado ya hice la de Bilbao…¿no será demasiado? Vamos a ver, ¿está cerca de Vitoria ese sitio? Sí. ¿Hay autobús para llegar? Sí ¿Es barato el billete? Sí ¿Saca buena pinta la carrera? Sí ¿Es barata la inscripción? Normal ¿He estado alguna vez por ahí? No ¿Será bonita la zona? Sí, es un Parque Natural….pues decidido! El domingo ya tengo plan pa echar la mañana!”. Este fue más o menos el complejo razonamiento que seguí el miércoles por la tarde frente al ordenador.

Fresquito mañanero en Vitoria
Me levanté el domingo a las 6:30 en mi piso de Vitoria, desayuné, me preparé un sándwich para luego y a las 7:15 salí a la calle dirección a la estación de autobuses. El tiempo invitaba a todo menos a estar allí a esas horas: 7,5ºC, oscuro, aire y lluvia. Tras un fresquito paseo llegué a la estación, me eché un café y a las 8 arrancó el bus que cubre la línea Vitoria-Durango. A eso de las 8:40 de la mañana, ese autobús frenó en lo alto del Puerto de Urkiola. El tiempo allí era todavía más desapacible que en Vitoria, porque aparte de hacer aun más frío, había mucha niebla. Estaba prácticamente solo y surgió el primer ¿qué hago yo aquí?


Bienvenidos al Santuario de Urkiola

Puerto de Urkiola (dirección a Durango) nada más llegar

La salida de la carrera era a las 10 de la mañana desde el Santuario de Urkiola, al ladito de donde me dejó el autobús. La hora que me faltaba hasta entonces la empleé en coger el dorsal, la camiseta, echarme un zumo en el bar, llamar a mi madre para avisarle de lo que iba a hacer (aun no lo sabían por casa…sorpresa!) y cambiarme, esto último en plena calle y 15 minutos antes de la salida para no quedarme “modo Walt Disney”. La niebla daba a la zona un aspecto muy fantasmagórico…

Vamos vamos vamooooooos!!!

Acojona eeeh???
Las 10. Pum! Comienzan a correr los del 11K. Las 10:10. Pum! Comenzamos a correr los del 21K. Hacemos los primeros dos kilómetros dando vueltas a un parquecito al lado del Santuario y luego nos metemos ya hacia el interior del monte. Empieza el jaleo. Fue poner el pie en el bosque y a la fiesta de la niebla y el frío, se sumó la lluvia. Llevaba ya cuatro días lloviendo por aquí y el terreno estaba hasta arriba de barro; no había manera de pisar en un sitio seco. Era técnicamente imposible.

Antes de empezar...todavía limpito!
Como es lógico, al principio todos estos handicaps (frio, niebla, lluvia, barro) me molestaban. A partir del K5, viendo que la cosa no llevaba intención de cambiar…empecé a disfrutarlo. Es raro, pero corría muy rápido, a gusto…y hasta me divertía! El recorrido no seguía ninguna secuencia ni lógica, tan pronto subía mucho como te plantabas en una bajada enorme. Creo que prácticamente no notaba el cansancio porque estaba demasiado preocupado con no resbalar y caer en cualquier charco.
Allá por el K7 la lluvia paró aunque daba igual, ya estaba todo hecho. Los charcos seguían ahí y no se iban a apartar. En el K9, cuando la niebla se abrió y pudimos ver la cima nevada del Anboto, un chaval al que estaba siguiendo resbaló y cayó de lleno en un charco de un palmo de profundidad. Lejos de quejarse, se levantó hecho una auténtica mierda y siguió corriendo. ¡Estos vascos son de otra pasta!
Mapa del Parque Natural de Urkiola
Yo iba entretenido mirando las piernas del resto de la gente y pensando si las mías llevarían la misma cantidad de barro. Pasado el K10, me empezó a mosquear que todavía no habíamos pasado por ningún avituallamiento. Le pregunté a uno y me dijo que en el K12,5. Efectivamente, ahí estaba. Dos mozas se estaban mojando bajo un árbol repartiendo botellines de agua. ¡Botellines de agua! ¿Pero agua para qué?¡Si es lo único que veo por todos los sitios! ¡Dame unas galletas o un cacho de plátano!

La carrera seguía y aunque daban ganas de irse a casa a tomar un ColaCao caliente, había que terminarla. De piernas iba bien. De cabeza iba bien. De respiración iba bien. De moral iba bien…y de agua y barro hasta los cojones también! Llegando al K15 me paré a “cambiarle el agua al canario”, aunque del frío que hacía y lo heladas que tenía las manos me costó más de lo normal encontrar al canario. 

Volvía a llover y hacía un frío del carajo. Ya no sabía si lo que me caía por la nariz eran mocos, agua de lluvia, sudor o una mezcla de los tres. No lo estaba pasando mal porque a pesar de todo me seguía divirtiendo, pero tenía ganas de llegar a meta y ponerme ropa seca. De vez en cuando me tenía que parar a andar para esquivar algún charco o simplemente para no resbalar, ya que llevaba las zapatillas “amarillo pollo” de asfalto. En cambio, esos vascos ni se tambaleaban y me adelantaban como si lo más normal fuera correr así. Ni siquiera intentaban esquivar los charcos, los atravesaban tal cual. Lo siento chicos…yo es que soy más de secano!

Se supone que ahí detrás está el Santuario!
Para distraerme, iba pensando qué poner en esta crónica, hasta que llegué a la subida que coronaba en el K18. En esos momentos solo podía pensar en la madre del que dibujó el recorrido! Creo que no me equivoco si digo que es la peor subida que me ha tocado hacer nunca: empinada como pocas y con cuatro dedos de barro tierno. Tras coronar ese infierno, los últimos tres kilómetros ya eran de bajada. Como tenía tantas ganas de llegar, apreté los dientes, le metí caña a las piernas y me volví a plantar en el Santuario de Urkiola. Tiempo de entrada en meta: 1h49min26segundos. Sorprendentemente, muchísimo menos de lo que llevaba planeado aunque en esos momentos me la bufaba totalmente. Solo podía pensar en ponerme la ropa seca.

Tras cambiarme rápidamente bajo un árbol un poco apartado de la gente seguía teniendo las manos heladas e hinchadas. Miré el reloj y daban las 12 de la mañana todavía. Digo todavía porque, dado que soy un estudiante “exiliado” de su casa sin coche ni nada que se le parezca, tengo que tirar de autobuses y transporte público. El problema era que el autobús que pasaba de nuevo por Urkiola llegaba a las 15:20 horas. Pues nada, a esperar. Me metí en el bar, pedí un pincho de tortilla y un vaso de leche caliente y a ver cómo se mueve el reloj. En ese rato me dio tiempo a calentarme, ver la Fórmula 1, terminar el libro de Patricia Cornwell, leer el periódico y pensar…


¿Y pensar en qué? Pues en muchas cosas, pero entre ellas en darle vueltas a la pregunta clave. La cuestión que te plantea todo el mundo con cara de asombro. ¿Pero de verdad te merece la pena pasarlo así de mal un domingo por la mañana en lugar de quedarte en la cama caliente? Sí. Merece la pena, y mucho. Porque esto no es pasarlo mal. Pasarlo mal es estar enfermo, no llegar a fin de mes o no tener amigos. Esto es todo lo contrario…es pura vida! Bien es cierto que cuando te despides a las 6:30 de tu edredón y miras por la ventana dan ganas de volver a saludarlo, pero si consigues vencer esa tentación está ya todo hecho. El disponer de tiempo, forma física y ganas para estar corriendo por un bosque gigante bajo la lluvia es un regalo. Y me veo en la obligación de aprovecharlo mientras pueda…

Si me viera mi madre...
Gozando como un puerco en un charco de barro!
Aquí va a haber que frotar...

Aunque a ratos estés harto de la lluvia y el barro, no hay cosa más divertida que ir corriendo por ahí pisándolo todo y notar como te llenas de mierda …porque no puedes hacer otra cosa más que disfrutarlo. Como dice el Sr.Ornitorrinco en las crónicas de sus ultras de montaña; por esos caminos no hay primas de riesgo, ni Troikas, ni deudas públicas, ni Cristianos Ronaldos, ni recortes, ni listas del paro, ni Belenes Esteban…lo único que hay es uno mismo y la naturaleza. Libertad total. Además, es una buena forma de conocer sitios nuevos y es ahora que estoy viviendo en Vitoria cuando tengo que aprovechar a descubrir esta zona, que es realmente bonita. Si ello además me permite practicar y divertirme con mi deporte favorito ¿cuál es el problema?
Victoria!!

Por si algun@ de l@s que leáis esto os queréis animar para el próximo año, os dejo una pequeña lista de lo que me ha gustado y no me ha gustado. Es mi opinión personal, nada más.

COSAS BUENAS:


  • El paisaje. Espectacular. Igual es que yo no estoy muy acostumbrado a este tipo de clima y ecosistema, pero si hubiera llevado encima la cámara de fotos habría llegado a meta en 4 horas. Absolutamente todo el recorrido íbamos pisando (además de barro) hojas naranjas, marrones, amarillas, rojas…la otoñada pura y dura! Lamentablemente, no entiendo de árboles y no sé de qué eran esos bosques. Solo sé que eran enormes, guapísimos, fresquitos y dignos de la mejor postal. Además, la aportación de la niebla les daba un toque mucho más “peliculero”, parecía que en cualquier momento iba a aparecer de un matojo Légolas con su arco …
  • El clima. Dicho todo lo anterior igual sería más lógico ponerlo en las cosas malas. Lo pongo en las buenas porque estas condiciones hicieron que no fuera “una carrera más”. En las fotos del año pasado se ve que hizo solecito y estaba todo seco. Sí, más cómodo…pero también más soso. Por decirlo claramente, de vez en cuando “me pone” hacer una carrera en estas condiciones tan brutales. Además…estoy en el País Vasco! Lo raro sería estar a 30ºC, para eso ya viví en Sevilla…


COSAS MALAS


  • El precio. 12 euros si tienes chip propio y 15 euros si no tienes chip. Luego llegas a recoger el chip y sorpresa…no hay chip! Lo de menos son los 3 euros que te han robado, es una cuestión más bien de educación. Además, el viernes llamé expresamente a la organización para saber si había guardarropas para dejar la mochila y me dijeron que sí. Luego llego y no hay. Me tuvo que guardar la mochila el marido de una voluntaria en el maletero de su coche. Ya que cobras 15 euros, que cundan…
  • Avituallamientos. Como he dicho, solamente dos y de agua. Uno en el K12,5 y el otro en el K18. Como me dijo uno al que le pregunté: “La crisis macho! Ahora sólo hay dinero para el fútbol!”. No sé si fue la crisis o el mal tiempo, pero esperaba algo más.
  • Ambiente. De esto no creo que tenga la culpa nadie en especial, simplemente hacía un día que no invitaba a subirte al monte con un paraguas a ver como corren unos tipos. El caso es que a lo largo del recorrido no había ni un alma. Gente cogiendo setas, algún abuelo de la zona que te miraba con cara de lástima y algún voluntario. 
Esto es todo amigos!!




Saludos desde Vitoria-Gasteiz!!

"sigue sin planes
 he dicho sigue sin planes 
 que solo te guíe el impulso de tus imanes
 que nada te frene
 no siempre se cumplen los refranes, créeme
 dirige tu peli, resérvate el mejor papel
 súbete al tren de la libertad
 sé la nieve que va al rio y luego al mar
 sé objetivo porque todo es relativo
 exceptuando que estás vivo"


Comentarios

  1. Bonita crónica da envidia, conozco esa zona y es preciosa, he corrido muchas carreras de oritnetación por esos bosques, por cierto son hayas.
    Es una pena que la "crisis" no de para más pero normalmente en esa zona suelen ser muy generosos con los "obsequios", y el ambiente, los vascos somos la ostia pero todo tiene un limite.
    un saludo

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  2. Me parto con tus cronicas Martin...menuda carrerita. Vas a conocer todas las carreras de España...de norte a sur.

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    1. Conozco varias del sur y ahora empiezo con las del norte. Todavía me quedan las del este, el oeste y el centro...todo se andará! jajaj

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  3. MUCHO, MUCHO MARTINTXO, Eso es, PURA VIDA es lo que estás haciendo desde hace años y no pares.
    Los vascos como los extremeños muy buena gente... pero también los hay alelaos y en la organización de esa carrera habia varios.
    ONDO PASA ¡¡

    El esquirol de Iruñea (me he rajao de 2 carreras)
    patxiche

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    1. No conozco muchos extremeños, pero de momento con los vascos y vascas estoy muy contento! jejej La familia Cubelos-Chéliz te echará de menos por la Behobia...

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  4. Macho no te conocía, pero repasando tus crónicas y tus caretos...
    estuvimos juntos en el ultra de montesblancos junto con orni.
    saludos desde Siétamo, disfruta de esas tierras que carreras no te van a faltar, yo espero correr alguna carrera durante las vacaciones de navidad.

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    1. Claroooooooooo!!! Yo pensaba que ya me habías reconocido de antes jajaja Será que en la TransMontesBlancos no teníamos suficiente sangre para mandar al cerebro y no te quedaste con la cara jejej

      Estoy disfrutando mucho de estas tierras, es todo muy bonito y genial para hacer deporte! Un saludo desde Gasteiz!

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