MARATÓN DE BARCELONA 2014

Tal día como hoy hace un año, el 17 de marzo de 2013, era domingo y estaba en Bilbao quedando tercero en una de las pruebas más curiosas que he disputado nunca (II Vuelta al Cinturón Verde de Bilbao). Hoy, 17 de marzo de 2014, es lunes y tras haber trabajado por la mañana y corrido 5 kilometritos con un amigo por la tarde, estoy sentado frente al ordenador de casa en Barbastro dispuesto a resumir mi experiencia en la Maratón de Barcelona 2014.

Como ya he comentado antes, ha sido la cuarta vez que me he enfrentado a esta mítica distancia tras Sevilla, Valencia y Vitoria. En esta ocasión, he logrado mi mejor tiempo y también ha sido la maratón en que menos he sufrido... parece ser que poco a poco voy aprendiendo y cogiéndole el tranquillo a los 42K! Vamos allá...


Domingo 16 de marzo de 2014. Barcelona. 07:00 horas.

Hace un rato que de los nervios estoy dando vueltas en la cama, pero aun así me hago el dormido y espero a que suene el despertador para levantarme. Lavado de cara, desayuno, cambio de pijama por ropa de corredor, besito a Judith y rumbo a Plaza España al trote cochinero!


Al llegar allí no se ve otra cosa aparte de gente, gente y más gente por todos los sitios (18.000 personas no se esconden fácilmente). Dejo la mochileta con el móvil en el guardarropa y directo al cajón verde, tercera salida para los que esperamos terminar esta aventura entre 3h30min y 3h45min. Cuando son casi las 8:30 de la mañana, se hace el silencio y se escucha por los altavoces a Freddie Mercury con Monstserrat Caballé. Llevo tanto tiempo esperando esto que, lo tengo que reconocer, se me escapa una lagrimilla de emoción por debajo de las gafas de sol...


Y pasado el momento sensiblero de la mañana: COMIENZA EL ROCK&ROLL!!!

De todo eso que dije en la entrada anterior de seguir al globo de 3h30 y blablabla... ni caso. Al final y viendo el calor que se nos viene encima decido ser prudente e ir más tranquilo desde un principio. Así que salgo solo, a mi aire y sin seguir a nadie. Con ir mirándome el reloj para saber a qué ritmo avanzo debería servir.

Como es normal en un maratón, los primeros kilómetros transcurren con tranquilidad y echando el freno. K5 rodeando el Camp Nou, K7 por Diagonal y Torre Caixa, K10 recorriendo calle Berlín, K12 por la Gran Vía y K14 subiendo Paseo de Gracia por enfrente de la Casa Batlló. Remarco "subiendo" porque es subiendo, que en coche no lo parece pero cuando lo haces a pie con 14 kilómetros en las patas y un sol de justicia en la nuca... ese mínimo desnivel es peleón.


En el K17 pasamos por enfrente de la Sagrada Familia y mientras corro mirándola embobado, alguien me nombra por detrás y aparece Julito, uno de los pocos barbastrenses que participa este año además de mí. Él ya es perro viejo en esta carrera y la domina a la perfección, conque tras el saludo protocolario y una pequeña conversación, pone el turbo y me deja atrás a mi velocidad crucero. Se le ve muy fino!

En el K18 comienza el único tramo que no conozco y al que llego un poco cagao: la Avenida Meridiana, en el barrio de La Sagrera. Le tengo tanto respeto a esa calle de ida y vuelta que al final se me hace mucho más fácil de lo esperado. Sol y viento en contra a la ida y sombra y viento de culo a la vuelta. En esos cuatro kilómetros cruzamos el punto psicológico de la media maratón, donde marco un tiempo de 1h49min41seg. Cojonudo! A partir de ahora ya los kilómetros se cuentan hacia atrás y aunque tengo mucho calor y no estoy todo lo fino que me gustaría, todavía me quedan fuerzas para terminar esto dignamente...



Del K23 al K26 son tres kilómetros muy feos y pesados: segundo tramo de Gran Vía y Rambla de Prim. Grandes rectas, solazo, poca animación y más solazo. Y a todo esto, llegamos a la Diagonal con sus preciosos cinco kilómetros de ida y vuelta! Si en la salida comenzó el rock&roll, aquí escucharemos el primer solo de guitarra eléctrica. Aquí es donde puedes salir victorioso y lleno de moral o hecho una mierda para el resto de carrera. Afortunadamente, pasito a pasito y bebiendo mucha agua consigo salir victorioso... pero esto es una maratón y no hay que confiarse!

Estamos en el K31 y ahora empieza lo peor, la zona de la playa con sus inexistentes sombras y tooooooodo el tramo urbano final. El solo de guitarra que viene ahora ya es el de verdad! Ese con el que termina el "Stairway to heaven" de Led Zeppelin o uno de esos en los que Jimmy Hendrix terminaba incendiando la guitarra ciego de LSD. Aquí ya o te luces o mueres.


Yo sigo a lo mio. Pasito a pasito, sin levantar mucho la mirada del suelo, llevando siempre en la mano una botella de agua para darle sorbitos cortos, administrando bien los geles y tratando de no pensar demasiado en lo que falta. El tramo de la Avenida del Litoral no se me hace tan duro como pensaba y llego al Muro del K35 en 3h04min30seg relativamente fresco (si es que se puede utilizar esa palabra). De momento no hay rastro de mi colega el Hombre del Mazo pero sí de un familiar suyo: el Cuñao de la Estufa. La madre que me parió qué calor a estas horas de la mañana! Las piernas y el cogote me arden y por eso intento beber agua constantemente.



En estos momentos, aunque la calle sea plana los kilómetros parecen cuesta arriba. Paso por debajo del Arco del Triunfo en el K36 al lado de un grupo de hombres que llevan a unos chicos con parálisis cerebral en silla de ruedas. Es tal la ovación que se llevan y la cantidad de gente que hay allí, que la combinación gente+aplausos+ArcoTriunfo+K36 me sube la moral. K37 es Plaza Cataluña y Puerta del Ángel. Hasta aquí he ido genial todo el tiempo pero llego a Vía Laietana en K38 y, al igual que en Vitoria, vuelve a ser mi primer kilómetro pachucho. El Cuñao de la Esfuta sube la intensidad de calor al Nivel 6 y yo lo noto.



Aparece la terrible tentación de pararse a caminar pero esta vez me niego. No quiero. Sigo teniendo pulmones, sigo teniendo piernas y sigo teniendo cabeza... hoy muero matando! Saludo a Colón en el K39 y llego con relativa dignidad y tirando de casta al K41 en la Avenida del Paral-lel. Desde aquí ya se ve la estatua de Plaza España, pero cuanto más corro más lejos parece estar... no se acerca nunca. Al Cuñao de la Estufa se le ha ido la olla definitivamente y ahora mismo hace más calor que cazando camellos! No puedo más!



Miro el Garmin y marca 41,6K recorridos. Me niego pero al final mi cabezota me hace caminar 10 metros por primera vez antes de llegar a la última curva. El día anterior me imaginé cómo de triunfal iba a ser mi llegada: saboreándola, sonriendo, mirando al Castillo de Montjuic y saludando a la gente. Lo que hoy ocurre no se parece a eso ni en pintura...


Seguramente, si me hubieran cambiado el Castillo de Montjuic por el castillo de Aínsa no me habría dado ni cuenta. Levanto los brazos, aprieto los dientes y cruzo la meta del maratón de Barcelona en 3h45min45seg. Y olé! Mejor tiempo personal y muy orgulloso de él viendo el calorazo que nos ha regalado mi nuevo amigo el Cuñao de la Estufa. Ha sido duro pero me ha encantado: PRECIOSA MARATÓN! 


Al terminar no me encuentro muy bien y me cuesta un mundo llegar andando al guardarropa. Cuando lo consigo, me tiro panza arriba en el suelo y llamo por el móvil a mi padre y a Judith para quedar con ellos. Intento levantarme solo pero no puedo, conque le pido a un hombre que pasa por allí que me de la mano para no hacer tanta comedia. Cuando por fin estamos los tres juntos, vamos a un Lizarrán a echar un pintxo con una cervecita y entonces sí, el cuerpo se me arregla del todo. No hay nada que un zumo de ordio bien fresquito no pueda solucionar...


Además, no querría dejar de mencionar a mi amigo Josep María Chéliz, que a los 74 años ha corrido su 33ª Maratón de Barcelona. Contando que esta era la edición 35, me parece impresionante que haya una persona como él que sólamente se ha perdido dos ediciones. Sin duda, un ejemplo a seguir para todos y leyenda viva de este deporte!






Me gusta especialmente el "Finish Close (left)", con gesto de rabia y grito de "Por fiiiiiiiin"



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