E-MAILS CON LOS QUE TE ENTRA LA RISA TONTA

Las personas que seguíais más o menos habitualmente este humilde blog, ya os habréis percatado de que últimamente escribo menos Paquirrín en vacaciones (si es que ese ha trabajado alguna vez). Tranquilos, estoy bien. Ni he muerto ni me he ido de parranda. Lo que ocurre es que desde hace cosa de un mes y medio trabajo en Barcelona con todo lo que ello conlleva: nuevas funciones, nuevos compañeros, una ciudad muy grande, horas y horas de tren, estar todo el día con la cabeza llena de cosas, ir sin tiempo a todos los sitios, camisas para planchar...

Resumiendo, que entre pitos y flautas, flautas y pitos y algún que otro saxofón (por aquello de la charanga)... ni corro, ni escribo, ni nada de nada. Lo único que hago es trabajar, coger buses y trenes, comer, dormir y eso sí, beber buenos vinos. Pero deporte lo que es deporte: cero. Todavía no he reunido el valor para sumar los kilómetros corridos en marzo por miedo a que el número no sobrepase de los 30km y se me caigan los cojoncillos al suelo. 


El motivo por el que hoy he sacado 15 minutos para regalaros unas líneas es que acabo de recibir un e-mail que no podía resultar más inoportuno: mi número de dorsal en el Rock&Roll Maratón de Madrid. Sí señor, en una semana y media estaré en la Capital del Reino para hacer ver que corro. Algo tienen las maratones contra mí que cuando me inscribo a una empiezan a pasar cosas que me trastocan los planes. 

En este caso no exagero si digo que ahora mismo no estoy ni para 15 kilómetros. Pero como paso de hacer otra vez lo de Amsterdam y ya tengo pagados todos los medios de transporte Bcn-Madrid-Bcn, voy a ir, me voy a plantar en la línea de salida de los 42 kilómetros y que pase lo que tenga que pasar. Tengo bastante claro que de las 4 horas no bajo ni aunque me remuelque Chema Martinez con una sierga. 


Iré, correré lo que pueda, andaré lo que necesite, disfrutaré de las calles de la capital y el reloj que vaya al ritmo que quiera que yo iré al mio. Evidentemente quiero terminarla, pero por primera vez en mi historia maratoniana me meteré unos euros en el bolsillo por si hay que abortar la operación y llegar al Parque del Retiro en metro. Si eso ocurre, bienvenido sea. 



La próxima vez que escriba espero que sean los Vinos de Marzo... que ahí sí que he entrenado bien!

¡Saludos, litros y kilómetros desde Barcelona!


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