Por aquello de seguir escribiendo de deporte y hacer uso del nombre del blog en toda su extensión... el pasado sábado volví a dejarme ver por una carrera. ¡Escribir de vinos está bien pero de vez en cuando hay que variar! Estadilla fue la localidad y su famoso Trail de la Carrodilla el evento elegido.
Gracias a la charanga, Estadilla es prácticamente mi segundo pueblo por la gente que conozco y lo bien que me lo paso cada vez que voy allí. Lo de este sábado no fue tan divertido ni descansado como tocar el saxo en las fiestas pero era algo que ya echaba de menos y no se me ocurre mejor escenario que este. ¡Así que vamos allá my friends!
El 1 de octubre de 2011, a eso de las 3 de la tarde llegaba yo con todo el solaco en la nuca a la meta de la Trail Guara-Somontano en la plaza de Alquézar. Recuerdo claramente que tras coger un poco de aire, fui a saludar a un mozo sonriente y de piel morena que estaba allí en la valla aplaudiendo y animando a los que todavía llegábamos. Le pregunté qué tal le había ido y no recuerdo literalmente la respuesta; pero me dio a entender que él ya había corrido, se había duchado, había comido con su novia y en esos precisos momentos se encontraba haciendo la digestión.
Ese mismo mozo, el pasado sábado llegó en tercera posición en la II edición de la Long Trail de Guara de 50 kilómetros arrastrando esos dos cojonazos que le deben colgar por algún sitio. Y yo lo tengo aquí para vosotros!
Señoras y señores, niños y niñas, adolescentes y adolescentas: es un honor para mí presentar en este humilde blog (de hecho mientras escribo esto me estoy poniendo de pie) a Alberto Sánchez. Paisano barbastrense y socio fundador del grupo Tri Dreams A Life.
En un primer momento pensaba hacerle el típico contrato de Becario Redactor para que me soltara unas líneas contándonos su historia. Pero dado el nivel deportivo del invitado, al final he decidido estrenar con él un nuevo formato de colaboración bloguera que es ni más ni menos que una entrevista. Agradezco muchísimo su disposición por la ilusión que me hace y porque sé de buena tinta que otros rotativos iban detrás de esta jugosa exclusiva. Un aplauso para este fenómeno!!
El pasado domingo 11 de mayo, mientras yo me arrastraba con más pena que gloria por el asfalto mediomaratoniano de Zaragoza, un nutrido grupo de barbastrenses se daba un paseíto montañero alrededor de Boltaña. Dado que estuve a punto de ir y en el último momento cambié de evento, me pareció una buena ocasión para pedir unas líneas a uno de mis paisanos atletas. Paisana, para ser más exacto.
Aunque personalmente tampoco nos conocemos de mucho más que "hola y adiós" y de algún evento CAB, la afortunada que esta vez ha firmado su primer contrato de redactora becaria ha sido Ana Ariño. Socia fundadora y destacada de una tribu urbana que cada día cuenta con más adeptos: los autoproclamados Psicorunning.
Cuando un día antes se lo propuse, no dudó en aceptar el reto a costa de sacrificar su ritmo de carrera; ya que me comentó que físicamente estaba para podium pero que, por aquello de fijarse en los pequeños detalles y luego escribir un buen resumen, se camuflaría por la zona trasera del pelotón. Detallazo y gran ejemplo de profesionalidad periodística!
El resultado ha sido un texto divertido, íntimo, lleno de personajillos y que transmite muy bien las sensaciones de una carrera por montaña. Eso sí, para ser sinceros igual le ha quedado un pelín extenso... se debió pensar que yo a mis becari@s les pago por palabras! Ya lo siento Ana, pero va a ser que no! jajaj LET'S GO TO BOLTAÑA!!
Voy a escribir la crónica más rara que se haya leído sobre la UTGS 2013 por una simple razón... estaba apuntado pero al final decidí no participar. A pesar de que llevaba inscrito en la nueva Long Trail de 50K desde junio y que me hacía una ilusión tremenda, llegada la hora de la verdad no me vi con las ganas suficientes para afrontar semejante esfuerzo. Es así de sencillo y no tengo otra excusa. Ni me dolía la pierna, ni había descansado mal los últimos días, ni se me habían roto las zapatillas, ni hacía demasiado calor para mí, ni me había picado un mosquito supervenenoso mientras dormía la noche de antes, ni tenía que trabajar...nada. No me vi con ánimos y fin de la discusión. Probablemente, de haber ido supongo que más tarde o más temprano la habría terminado, pero dudo mucho que con el entrenamiento que llevaba hubiese disfrutado.
Me apunté tan pronto para que la inscripción me saliera más barata. Esto tiene parte buena y parte mala. La buena es que tienes mucho tiempo por delante para preparar la carrera y entrenar. La mala es que, de tanto tiempo que tienes, te relajas y a la que te has dado cuenta ha llegado el día. Me acuerdo perfectamente de que a principios de junio me decía a mí mismo: "venga va, este verano hay que subir por lo menos una vez a la semana a correr por Guara para preparar bien la trail". Al final, entre unas cosas y otras ¿cuántas veces he ido? Cero.
A esto de correr por montaña hay que tenerle mucho más respeto del que la mayoría de las veces (y yo el primero) se le tiene. El que se haya puesto tan de moda es bastante peligroso porque podemos llegar a cometer muchas locuras sin estar preparados. Correr por la montaña no tiene nada que ver con correr por asfalto y por eso, una trail no se debe preparar corriendo por el arcén de tierra de La Boquera o carretera Cregenzán. Si en tres meses no he trotado por el monte ni una sola vez, no puedo pretender levantarme un sábado por la mañana sin más y apretarme 50 kilómetros con no sé cuántos metros de desnivel. Me estaré poniendo en peligro a mí y a los demás. Es tan simple como esto y el mismo motivo por el que, por ejemplo, nunca me ha dado por apuntarme a una competición de saltos de trampolín.
La decisión la tomé definitivamente el miércoles 2 de octubre, cuando me di cuenta que a tres días de la prueba pensaba más en "a ver si llueve mucho para tener excusa y no ir" que en prepararme el material que iba a llevar. Y en ese plan, directamente no vale la pena. Tenemos un único cuerpo que tiene que durarnos toda la vida y para hacerse daño siempre hay tiempo. A una media maratón sí que se puede ir "a echar la mañana" porque es algo más cotidiano, pero para una carrera de estas características debes estar bien preparado y sobrado de ganas. Si solo la quieres correr para luego subir una foto al Facebook y tener 46 "Me gusta"... creo que tienes un problema. Hay que correrla porque de verdad quieres correrla y estar durante muchas horas a gusto contigo mismo.
Ahora, tras hablar con la gente y ver las fotos, la envidia sana me mata por dentro. Salió un día magnífico, todo el mundo quedó contento y sé que me hubiera encantado estar corriendo por allí rodeado de amigos y conocidos. La UTGS es una de mis carreras favoritas: por el sitio, porque la corre muchísima gente que conozco, porque me sé los caminos, por la fantástica organización...Pero hay que ser sensato y saber hasta dónde puedes llegar. Así que, por otro lado, estoy contento de haber sido coherente con mis principios y no correr si no estoy con ganas sin que importe el "qué dirán". Algunos pensarán que soy un vendehumos o que me como mucho la cabeza. Qué le vamos a hacer! De vez en cuando me pasa, aunque no es lo habitual...
Por último y para terminar con esta enorme paja mental, pido disculpas a toda aquella persona que quiso correr la Long Trail y no tuvo dorsal. Cuando finalmente decidí rajarme, lo primero que hice fue contactar con la organización para ver si se podía ceder mi dorsal a alguien, pero ya era tarde.
En fín, que me rajé con todas las letras aunque de forma justificada. Como dice el refrán, una retirada a tiempo es una victoria. Ya tengo grabadas a fuego en la mente las tres palabras clave para la UTGS 2014: esfuerzo, sacrificio, convicción. Enhorabuena a la organización de la UTGS y a todos y cada uno de los que tuvisteis el valor de plantaos en la línea de salida de Alquézar! Soy fan vuestro. Espero acompañaos el año que viene...
Mientras unos estais corriendo en la Ultra del Sobrarbe, otros en el Lavaredo UltraTrail, otros por vuestro pueblo y otros simplemente estais en casa tranquilamente disfrutando del sofá...yo estoy en Vitoria haciendo el último trabajo que me queda para terminar el máster. Uno sobre las bodegas y el marketing.
Pero mientras tanto y como no cuesta nada, me he inscrito así del tirón en dos carreras. Mejor dicho, dos clásicos. Una me sale gratis por ser socio del CAB y la otra no, en esa he tenido que pagar como todo hijo de vecino. De hecho, me he apuntado hoy porque a partir del lunes ya sube el precio y como es casi seguro que podré ir, quería beneficiarme de la oferta.
Sábado 22 de junio de 2013. Vitoria. 04:56 de la madrugada.
Una misteriosa silueta surca velozmente la avenida Gasteiz sobre una bicicleta Rabasa que, aunque en fotos parece rosa, vista en directo es naranja. A pesar de que es totalmente de noche lleva gorra, zapatillas de monte, un pantalón corto, un cortavientos, dos bastones y una mochila camelbag. Dentro de ella se puede encontrar un par de calcetines secos, un Ipod, una cámara de fotos, un teléfono móvil, las llaves de casa, tres bocadillitos de salami con queso, una bolsa de cacahuetes con miel, cinco ampollas de glucosa, dos Ibuprofenos, un plátano, 5 euros y un bidón de agua en el bolsillo exterior. Evidentemente, dicha silueta deja de ser misteriosa cuando digo que es la mía (siento haber decepcionado a los fans de Batman)
Llego a las cinco y pico de la madrugada al parking del estadio de Mendizorroza. A pesar de lo curioso de la hora, ya está lleno de gente ataviada de una forma parecida a la mía. Tras ponerle el candado a la bici, recojo el dorsal y me reúno con Natxo, el compañero del máster con el que estuve hace poco en la II Argantzun Mendi Lasterketa y, de paso, la única persona que conozco entre todo el mogollón. A las 5:20 de la mañana arranca una flota de autobuses repletos de corredores impacientes por empezar una aventura de 54 kilómetros y 2.252+. Destino: Azáceta. Cuando todavía no ha terminado de salir el sol y nuestros relojes dicen que son las 6 de la mañana, comienza la IX edición de Los 10 Montes de Vitoria...
La pregunta es simple: ¿se puede acabar penúltimo en una carrera y estar satisfecho? SÍ, SE PUEDE. Si el pasado marzo dedicaba una entrada entera a ese tercer puesto "con truco" que conseguí en Bilbao (POCO DURA LA ALEGRÍA EN LA CASA DEL POBRE), lo honesto y coherente es que esta vez también lo haga. La diferencia es que ahora mi nombre aparece en la última hoja de la clasificación y no en la primera...lo que dificulta un poco el vacileo.
Pero es así, el pasado sábado quedé penúltimo en la II Argantzun Mendi Lasterketa (o si lo prefieres, II Carrera por Montaña de La Puebla de Arganzón). Participante 101 de 102. En realidad, dado que me perdí con tres personas más y llegamos a meta haciendo lo que pudimos por un "camino alternativo" sin cumplir el recorrido oficial ni el reglamento...igual no tendríamos ni que aparecer en la clasificación. Pero como esto no son las Olimpiadas ni nos sirve para optar a una beca, la organización nos ha contado como "finishers legales" por las ganas que le pusimos.
Quizás la crónica de esta carrera me ha quedado más larga de lo normal. Pero puedo asegurar que te va a gustar porque lo que se relata a continuación no es algo que se lea todos los días. Más que otra carrera aburrida, es una aventura divertida. De esas cosas que cuando estás ahí en medio te acuerdas de los muertos del vecino pero pasado un tiempo te ries y te hace gracia contarlo. Relájate, coge aire y en tres minutillos lo tienes listo. Empezamos...
II ARGANTZUN MENDI LASTERKETA
Otra de las características básicas que se me olvidó comentar en la entrada anterior (¿Y TÚ DE QUIÉN ERES?) sobre el burro de carga, es que siempre está preparado para cualquier evento o imprevisto. Así como el caballo árabe requiere unos cuidados mínimos y mentalización previa para correr, el buen burro de carga no pide más que agua y un cacho de hierba en el que poder pastar. Es lento pero también poco exigente. ¿Y por qué digo esto? Por lo siguiente...
Lo que parecía que iba a ser otro fín de semana sin más, cuyo mayor aliciente sería la participación en la tradicional carrera de la SUBIDA A ESTÍBALIZ 2013, se ha convertido en un finde chulísimo y lleno de actividad. Lo único que ha cambiado es que, así de repente y aprovechando que el martes es festivo en Barcelona, Judith se cogió el coche y apareció el viernes en Vitoria. A final de la tarde fuimos de tapeo por la ciudad, ayer pasamos el día en el valle de Orduña y hoy...a correr. Bueno, yo a correr y ella a esperarme en meta. ¡Qué paciencia han de tener estas personas a las que les ha dado por emparejarse con nosotr@s, egoistas corredores y corredoras, que no nos importa hacerles esperar varias horas bajo un arco de meta hinchable patrocinado por una Caja de Ahorros cualquiera!
¡Habemus nuevo becario redactor! Cada vez son más los que se animan a escribirme unas líneas y contar sus experiencias corredoras. Esta vez mandé un reportero de guerra a uno de los campos de batalla más inhóspitos de Aragón: la VII Carrera del Ebro de 30K del pasado domingo 10 de marzo. Se llama Diego, 22 años, es de Calamocha y se está empezando a aficionar en serio a esto de correr. Lo conozco porque coincidimos en la residencia universitaria de Zaragoza donde he vivido cuatro añitos. Por tanto, juntos hemos compartido bastantes más fiestas universitarias y borracheras que otra cosa; ya sea en bares de Zaragoza, capeas, fiestas fin de carrera, patrones universitarios, viajes de estudios, fiestas navideñas o simplemente por los pasillos residenciales. Eso sí, también corrimos juntos en 2010 el 10K de Zaragoza y hemos echado bastantes pachangas de fútbol, por añadir algo deportivo y eso...
Tengo miles de historias y fotos con Diego durante esos alocados años, pero como esto va de deporte y salud nos quedaremos con las ganas de conocerlas. Por centrar un poco el panorama, nunca ha corrido una media maratón ni nada parecido. Ha dado el salto directamente del 10K y correr a su aire por Zaragoza a una infernal prueba de 30K...con dos pelotas! Estos calamochinos son así.
Hoy por la mañana, antes de montarme en el autobús hacia Barbastro (donde por fin me encuentro ahora), he ido a una papelería de Vitoria a recoger el diario Deia. Digo recoger y no comprar porque, como puse en la entrada anterior, el domingo nos dieron a todos los participantes un cupón para llevárnoslo gratis. Aunque bueno, tampoco hay que ser tan iluso, supongo que ya nos lo cobrarían en la inscripción...
El caso es que, desdichado de mí, de 5 columnas hay 3 que están mal jajajaj Ni me apellido Cubellos, ni soy de Huesca, ni hice 4h27min. Eso sí, se agradece que por lo menos hayan acertado el puesto y mi nombre porque si no al final nadie iba a creer mi historia!
No sé muy bien cómo explicar lo que pasó este domingo en
Bilbao porque fue raro. Muy chulo y recomendable…pero raro. Estas son
las razones:
No era una carrera. O sea, era una
carrera pero sin infraestructura de carrera. Le llamaban marcha montañera
y en principio era de andar. Para que mis paisanos lo entiendan con un
ejemplo, es como si te presentas a algo que en vez de organizarlo el CAB
lo organiza Montañeros de Aragón.
La cosa
es que, entre aquellos senderistas, nos presentamos unos cuantos “bichos raros”
con intención de correr y llegar un poco antes a costa de sudar algo más.
Dos distancias y dos salidas a elegir: 20K (a las 9 a.M.) y 37K (a las 8
a.M.).
Llevábamos
dorsal, el recorrido estaba perfectamente balizado y había tanto
guardarropa como avituallamientos. Pero no había arco de meta, ni público,
ni calles cortadas, ni controles intermedios, ni speaker, ni fotógrafos…
La
salida nos la dio un hombrecillo con un megáfono en un paso de cebra
cuando se puso el semáforo en verde.
No había premio para los más rápidos. Cada uno
debía llegar a meta en función de la prisa que tuviera por volver a casa.
Se supone que hacías esto “por amor al arte”.
No
daban camiseta. Los obsequios fueron una braga para el cuello, unos
guantes, tres cajitas de caldo Aneto, cuatro yogures Kaiku, un Aquarius y
un cupón para conseguir gratis el diario Deia este jueves (porque
publicarán allí las clasificaciones aunque sirvan de poco…)
Y lo
más raro, extraño y desconcertante de todo: QUEDÉ TERCERO EN LA MODALIDAD
LARGA DE 37K. Para una vez que quedo por arriba en algo y no es
competitivo ni dan premios, buena puntería…
Con estos antecedentes, voy a intentar explicar lo demás de
la forma más concisa y amena posible.
Segundo vez consecutiva que participo en esta entrañable cita. El día ha amanecido bastante más frio que el año pasado por culpa del aire, pero el buen rollo y el ambientillo permanecían intactos. Esta carrera reúne a buena parte de corredores y blogueros del Somontano y alrededores; principalmente Barbastro y Monzón aunque también aparece gente de Huesca, Estadilla, Alquézar, Siétamo... Si el solete y la salud acompañan, resulta una cosa facilita para pasar una agradable mañana en buena compañía.
A mí este año me ha ido muy bien! No sé si será el pacharán que me eché con los amigos ayer en la Leyenda del Tiempo a las 2 de la mañana o qué...pero me he visto fino. Ya desde la temida subida al Castillo he puesto el "ritmo tractor" y parriba. Hasta la base de El Pueyo todo el rato con la compañía de Luis Meler, rememorando ese "fatídico" 22 de septiembre en el que le pude seguir hasta que llegó a visitarme El Hombre del Mazo. Hoy ha sido distinto. He ido junto a él hasta que la carretera del monasterio se ha empinado para ir seleccionando a la gente según sus fuerzas. Él subía con una facilidad pasmosa, pero a mí me pesaba un poco más el culo...
Energía positiva subiendo con Luis
Foto PepeQ subiendo al Pueyo
Por tanto, desde allí hasta el final ya he ido solo. Como viene siendo tradición, arriba en el monasterio me he parado a caminar mientras bebía agua para coger aire de cara a la bajada. El descenso me ha gustado mucho: rápido y ágil. En ningún momento he tenido problemas de respiración, ni de piernas, ni de calor, ni de cabeza...todo de lujo! Eso me ha permitido rebajar en 2 minutillos el tiempo del año pasado y entrar en la meta de Castillazuelo en 46min44seg con unas buenísimas sensaciones. Puesto 42 de 134 participantes...geniaL!
Foto Alejandro llegando a Castillazuelo
Tras la carrera viene lo mejor: la post-carrera y la longaniza a la brasa. Dado que ahí nos conocemos todos, es imposible estar más de cinco minutos sin hablar con nadie. Siempre encuentras alguien con el que poder hablar sobre cómo ha ido la mañana o cuál es la próxima carrera a la que piensa apuntarse. Es una buenísima forma de terminar la estancia en Castillazuelo. El año que viene espero volver.
En cuanto al seguimiento periodístico estamos de enhorabuena porque tengo fotos para aburrir. Resulta que dos conocidos mios y grandes aficionados a la fotografía no han podido correr pero han venido con sus cámaras. Uno es Alejandro (que se ha inflado a echar fotos a la salida y a la llegada en Castillazuelo) y el otro es mi padre PepeQ (que se ha apostado con Chéliz en la subida al monasterio). Gracias a ellos, ahora creo que tengo fotos de todos y cada uno de los participantes. He intentado crear un álbum Picasa para colgar una selección y poder verlas, espero haberlo hecho bien porque era la primera vez que lo intentaba...
Además y a modo de regalo, también hay un tercer álbum de fotos inéditas de laMedia Maratón de Barbastro 2012. Las hizo el padre de Alejandro y por alguna extraña razón, todavía no habían salido a la luz. Son bastante chulas y aparece mucha gente, vale la pena echarles un ojo para recordar aquel día. Los tres álbums son una selección, en realidad hay más conque si alguno está intersado en ver las otras que lo diga. Espero que os gusten y sobre todo que las haya subido bien para poderlas ver. Mi preferida es claramente esta en la que entro a meta, como casi siempre, aplaudiendo al público...
O como se diría en mi pueblo, Medio Maratón de Montaña de Durango (Vizcaya). No sé muy bien ni
cómo ni por qué acabé el domingo allí. Creo es culpa del puente que hemos
tenido en el País Vasco desde el jueves hasta el domingo, por la celebración
del Día de Euskadi. Dado que llevo poco tiempo en Vitoria y todavía no dispongo
de una agenda de amistades muy amplia, pensé que cuatro días de fiesta se me
podían acabar haciendo un poco largos. ¿Solución? El domingo paso la mañana enalguna carrera cercana…la que sea!!Empecé a mirar por internet y me topé con
esto:
“¿Medio Maratón de
Montaña cerca de Durango? Mmmm no sé, este sábado ya hice la de Bilbao…¿no será
demasiado? Vamos a ver, ¿está cerca de Vitoria ese sitio? Sí. ¿Hay autobús para
llegar? Sí ¿Es barato el billete? Sí ¿Saca buena pinta la carrera? Sí ¿Es
barata la inscripción? Normal ¿He estado alguna vez por ahí? No ¿Será bonita la
zona? Sí, es un Parque Natural….pues decidido! El domingo ya tengo plan pa
echar la mañana!”. Este fue más o menos el complejo razonamiento que seguí
el miércoles por la tarde frente al ordenador.
Fresquito mañanero en Vitoria
Me levanté el domingo a las 6:30 en mi piso de Vitoria,
desayuné, me preparé un sándwich para luego y a las 7:15 salí a la calle
dirección a la estación de autobuses. El tiempo invitaba a todo menos a estar
allí a esas horas: 7,5ºC, oscuro, aire y lluvia. Tras un fresquito paseo llegué
a la estación, me eché un café y a las 8 arrancó el bus que cubre la línea
Vitoria-Durango. A eso de las 8:40 de la mañana, ese autobús frenó en lo alto
del Puerto de Urkiola. El tiempo allí
era todavía más desapacible que en Vitoria, porque aparte de hacer aun más
frío, había mucha niebla. Estaba prácticamente solo y surgió el primer ¿qué
hago yo aquí?
Bienvenidos al Santuario de Urkiola
Puerto de Urkiola (dirección a Durango) nada más llegar
La salida de la carrera era a las 10 de la mañana desde el Santuario de Urkiola, al ladito de donde me dejó el autobús. La
hora que me faltaba hasta entonces la empleé en coger el dorsal, la camiseta,
echarme un zumo en el bar, llamar a mi madre para avisarle de lo que iba a
hacer (aun no lo sabían por casa…sorpresa!) y cambiarme, esto último en plena
calle y 15 minutos antes de la salida para no quedarme “modo Walt Disney”. La
niebla daba a la zona un aspecto muy fantasmagórico…
Vamos vamos vamooooooos!!!
Acojona eeeh???
Las 10. Pum! Comienzan a correr los del 11K. Las 10:10. Pum!
Comenzamos a correr los del 21K. Hacemos los primeros dos kilómetros dando
vueltas a un parquecito al lado del Santuario y luego nos metemos ya hacia el
interior del monte. Empieza el jaleo. Fue poner el pie en el bosque y a la
fiesta de la niebla y el frío, se sumó la lluvia. Llevaba ya cuatro días
lloviendo por aquí y el terreno estaba hasta arriba de barro; no había manera
de pisar en un sitio seco. Era técnicamente imposible.
Antes de empezar...todavía limpito!
Como es lógico, al principio todos estos handicaps (frio,
niebla, lluvia, barro) me molestaban. A partir del K5, viendo que la cosa no
llevaba intención de cambiar…empecé a disfrutarlo. Es raro, pero corría muy
rápido, a gusto…y hasta me divertía! El recorrido no seguía ninguna secuencia
ni lógica, tan pronto subía mucho como te plantabas en una bajada enorme. Creo
que prácticamente no notaba el cansancio porque estaba demasiado preocupado con
no resbalar y caer en cualquier charco.
Allá por el K7 la lluvia paró aunque daba igual, ya estaba
todo hecho. Los charcos seguían ahí y no se iban a apartar. En el K9, cuando la
niebla se abrió y pudimos ver la cima nevada del Anboto, un chaval al que estaba siguiendo resbaló y cayó de lleno
en un charco de un palmo de profundidad. Lejos de quejarse, se levantó hecho una
auténtica mierda y siguió corriendo. ¡Estos vascos son de otra pasta!
Mapa del Parque Natural de Urkiola
Yo iba entretenido mirando las piernas del resto de la gente
y pensando si las mías llevarían la misma cantidad de barro. Pasado el K10, me
empezó a mosquear que todavía no habíamos pasado por ningún avituallamiento. Le
pregunté a uno y me dijo que en el K12,5. Efectivamente, ahí estaba. Dos mozas se
estaban mojando bajo un árbol repartiendo botellines de agua. ¡Botellines de
agua! ¿Pero agua para qué?¡Si es lo único que veo por todos los sitios! ¡Dame
unas galletas o un cacho de plátano!
La carrera seguía y aunque daban ganas de irse a casa a
tomar un ColaCao caliente, había que terminarla. De piernas iba bien. De cabeza
iba bien. De respiración iba bien. De moral iba bien…y de agua y barro hasta los
cojones también! Llegando al K15 me paré a “cambiarle el agua al canario”,
aunque del frío que hacía y lo heladas que tenía las manos me costó más de lo
normal encontrar al canario.
Volvía a llover y hacía un frío del carajo. Ya no sabía si
lo que me caía por la nariz eran mocos, agua de lluvia, sudor o una mezcla de
los tres. No lo estaba pasando mal porque a pesar de todo me seguía
divirtiendo, pero tenía ganas de llegar a meta y ponerme ropa seca. De vez en
cuando me tenía que parar a andar para esquivar algún charco o simplemente para
no resbalar, ya que llevaba las zapatillas “amarillo pollo” de asfalto. En
cambio, esos vascos ni se tambaleaban y me adelantaban como si lo más normal
fuera correr así. Ni siquiera intentaban esquivar los charcos, los atravesaban
tal cual. Lo siento chicos…yo es que soy más de secano!
Se supone que ahí detrás está el Santuario!
Para distraerme, iba pensando qué poner en esta crónica,
hasta que llegué a la subida que coronaba en el K18. En esos momentos solo
podía pensar en la madre del que dibujó el recorrido! Creo que no me equivoco
si digo que es la peor subida que me ha tocado hacer nunca: empinada como pocas
y con cuatro dedos de barro tierno. Tras coronar ese infierno, los últimos tres
kilómetros ya eran de bajada. Como tenía tantas ganas de llegar, apreté los
dientes, le metí caña a las piernas y me volví a plantar en el Santuario de
Urkiola. Tiempo de entrada en meta: 1h49min26segundos.
Sorprendentemente, muchísimo menos de lo que llevaba planeado aunque en esos
momentos me la bufaba totalmente. Solo podía pensar en ponerme la ropa seca.
Tras cambiarme rápidamente bajo un árbol un poco apartado de
la gente seguía teniendo las manos heladas e hinchadas. Miré el reloj y daban
las 12 de la mañana todavía. Digo todavía porque, dado que soy un estudiante
“exiliado” de su casa sin coche ni nada que se le parezca, tengo que tirar de
autobuses y transporte público. El problema era que el autobús que pasaba de
nuevo por Urkiola llegaba a las 15:20 horas. Pues nada, a esperar. Me metí en
el bar, pedí un pincho de tortilla y un vaso de leche caliente y a ver cómo se
mueve el reloj. En ese rato me dio tiempo a calentarme, ver la Fórmula 1,
terminar el libro de Patricia Cornwell, leer el periódico y pensar…
¿Y pensar en qué? Pues en muchas cosas, pero entre ellas en
darle vueltas a la pregunta clave. La cuestión que te plantea todo el mundo con
cara de asombro. ¿Pero de verdad te
merece la pena pasarlo así de mal un domingo por la mañana en lugar de quedarte
en la cama caliente? Sí. Merece la pena, y mucho. Porque esto no es pasarlo
mal. Pasarlo mal es estar enfermo, no llegar a fin de mes o no tener amigos.
Esto es todo lo contrario…es pura vida! Bien es cierto que cuando te despides a
las 6:30 de tu edredón y miras por la ventana dan ganas de volver a saludarlo,
pero si consigues vencer esa tentación está ya todo hecho. El disponer de
tiempo, forma física y ganas para estar corriendo por un bosque gigante bajo la
lluvia es un regalo. Y me veo en la obligación de aprovecharlo mientras pueda…
Si me viera mi madre...
Gozando como un puerco en un charco de barro!
Aquí va a haber que frotar...
Aunque a ratos estés harto de la lluvia y el barro, no hay
cosa más divertida que ir corriendo por ahí pisándolo todo y notar como te
llenas de mierda …porque no puedes hacer otra cosa más que disfrutarlo. Como dice
el Sr.Ornitorrinco en las crónicas de sus ultras de montaña; por esos caminos
no hay primas de riesgo, ni Troikas, ni deudas públicas, ni Cristianos
Ronaldos, ni recortes, ni listas del paro, ni Belenes Esteban…lo único que hay
es uno mismo y la naturaleza. Libertad total. Además, es una buena forma de
conocer sitios nuevos y es ahora que estoy viviendo en Vitoria cuando tengo que
aprovechar a descubrir esta zona, que es realmente bonita. Si ello además me
permite practicar y divertirme con mi deporte favorito ¿cuál es el problema?
Victoria!!
Por si algun@ de l@s que leáis esto os queréis animar
para el próximo año, os dejo una pequeña lista de lo que me ha gustado y no me
ha gustado. Es mi opinión personal, nada más.
COSAS BUENAS:
El paisaje.
Espectacular. Igual es que yo no estoy muy acostumbrado a este tipo de clima y
ecosistema, pero si hubiera llevado encima la cámara de fotos habría llegado a
meta en 4 horas. Absolutamente todo el recorrido íbamos pisando (además de
barro) hojas naranjas, marrones, amarillas, rojas…la otoñada pura y dura!
Lamentablemente, no entiendo de árboles y no sé de qué eran esos bosques. Solo
sé que eran enormes, guapísimos, fresquitos y dignos de la mejor postal.
Además, la aportación de la niebla les daba un toque mucho más “peliculero”,
parecía que en cualquier momento iba a aparecer de un matojo Légolas con su
arco …
El clima. Dicho
todo lo anterior igual sería más lógico ponerlo en las cosas malas. Lo pongo en
las buenas porque estas condiciones hicieron que no fuera “una carrera más”. En
las fotos del año pasado se ve que hizo solecito y estaba todo seco. Sí, más
cómodo…pero también más soso. Por decirlo claramente, de vez en cuando “me
pone” hacer una carrera en estas condiciones tan brutales. Además…estoy en el
País Vasco! Lo raro sería estar a 30ºC, para eso ya viví en Sevilla…
COSAS MALAS
El precio. 12
euros si tienes chip propio y 15 euros si no tienes chip. Luego llegas a
recoger el chip y sorpresa…no hay chip! Lo de menos son los 3 euros que te han
robado, es una cuestión más bien de educación. Además, el viernes llamé expresamente
a la organización para saber si había guardarropas para dejar la mochila y me
dijeron que sí. Luego llego y no hay. Me tuvo que guardar la mochila el marido
de una voluntaria en el maletero de su coche. Ya que cobras 15 euros, que
cundan…
Avituallamientos.
Como he dicho, solamente dos y de agua. Uno en el K12,5 y el otro en el K18.
Como me dijo uno al que le pregunté: “La
crisis macho! Ahora sólo hay dinero para el fútbol!”. No sé si fue la
crisis o el mal tiempo, pero esperaba algo más.
Ambiente. De esto
no creo que tenga la culpa nadie en especial, simplemente hacía un día que no
invitaba a subirte al monte con un paraguas a ver como corren unos tipos. El
caso es que a lo largo del recorrido no había ni un alma. Gente cogiendo setas,
algún abuelo de la zona que te miraba con cara de lástima y algún voluntario.