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sábado, 1 de junio de 2013

II ARGANTZUN MENDI LASTERKETA

Quizás la crónica de esta carrera me ha quedado más larga de lo normal. Pero puedo asegurar que te va a gustar porque lo que se relata a continuación no es algo que se lea todos los días. Más que otra carrera aburrida, es una aventura divertida. De esas cosas que cuando estás ahí en medio te acuerdas de los muertos del vecino pero pasado un tiempo te ries y te hace gracia contarlo. Relájate, coge aire y en tres minutillos lo tienes listo. Empezamos...


II ARGANTZUN MENDI LASTERKETA


Otra de las características básicas que se me olvidó comentar en la entrada anterior (¿Y TÚ DE QUIÉN ERES?) sobre el burro de carga, es que siempre está preparado para cualquier evento o imprevisto. Así como el caballo árabe requiere unos cuidados mínimos y mentalización previa para correr, el buen burro de carga no pide más que agua y un cacho de hierba en el que poder pastar. Es lento pero también poco exigente. ¿Y por qué digo esto? Por lo siguiente...




martes, 19 de marzo de 2013

II MARCHA POR EL CINTURÓN VERDE DE BILBAO

No sé muy bien cómo explicar lo que pasó este domingo en Bilbao porque fue raro. Muy chulo y recomendable…pero raro. Estas son las razones: 

  • No era una carrera. O sea, era una carrera pero sin infraestructura de carrera. Le llamaban marcha montañera y en principio era de andar. Para que mis paisanos lo entiendan con un ejemplo, es como si te presentas a algo que en vez de organizarlo el CAB lo organiza Montañeros de Aragón.
  • La cosa es que, entre aquellos senderistas, nos presentamos unos cuantos “bichos raros” con intención de correr y llegar un poco antes a costa de sudar algo más. Dos distancias y dos salidas a elegir: 20K (a las 9 a.M.) y 37K (a las 8 a.M.).
  • Llevábamos dorsal, el recorrido estaba perfectamente balizado y había tanto guardarropa como avituallamientos. Pero no había arco de meta, ni público, ni calles cortadas, ni controles intermedios, ni speaker, ni fotógrafos…
  • La salida nos la dio un hombrecillo con un megáfono en un paso de cebra cuando se puso el semáforo en verde.
  • No había premio para los más rápidos. Cada uno debía llegar a meta en función de la prisa que tuviera por volver a casa. Se supone que hacías esto “por amor al arte”.
  • No daban camiseta. Los obsequios fueron una braga para el cuello, unos guantes, tres cajitas de caldo Aneto, cuatro yogures Kaiku, un Aquarius y un cupón para conseguir gratis el diario Deia este jueves (porque publicarán allí las clasificaciones aunque sirvan de poco…)
  • Y lo más raro, extraño y desconcertante de todo: QUEDÉ TERCERO EN LA MODALIDAD LARGA DE 37K. Para una vez que quedo por arriba en algo y no es competitivo ni dan premios, buena puntería…

Con estos antecedentes, voy a intentar explicar lo demás de la forma más concisa y amena posible.

martes, 27 de noviembre de 2012

48 BEHOBIA - SAN SEBASTIÁN 2012


Segunda colaboración con el blog del becario Alejandro. En estos tiempos de crisis en los que nadie da trabajo a nadie, es muy gratificante conceder "contratos de prácticas" para hacer de esta sociedad algo mejor. En esta ocasión, nos va a contar su experiencia-debut en la mítica Behobia-San Sebastián, en la que participamos juntos y también con mi familia. Aunque se ha extendido un poco en el plazo de entrega, está más que aprobado y volverá a escribir en un futuro. 


Segunda entrada. Martín me vuelve a encargar unas líneas, en esta ocasión Behobia-San Sebastián (B/SS).

ANTECEDENTES:

Esta carrera la conocí a través de Martín y su familia hará un par de años. Me insistieron para que me apuntase y como era de esperar se me paso la fecha. Una amiga, Marina, tenía un dorsal y no iba a participar. Tres días antes de la carrera cambié la titularidad del dorsal lo que me permitía participar.

Perfíl de la BSS


Mi identidad durante la carrera


COMIENZA LA AVENTURA, QUE NO LA CARRERA.

El sábado partíamos desde Barbastro: Pepe, Blanca, el gran José María y yo. Destino, San Sebastián.
El viaje se hizo ameno, a lo que contribuyó el espectacular paisaje otoñal. Para comer ya estábamos en Pamplona, Martín, llegado desde Vitoria se unía a la expedición. Tocaba comer y un restaurante con nombre “Casa Paco” siempre es un valor seguro.  No es una franquicia pero todo núcleo habitado tiene uno. Alubias rojas y bacalao fue mi menú. Cafecito en el tradicional café Iruña y para el coche. Donostia nos esperaba.

Paisaje otoñal en Euskadi

Alubias Casa Paco

Primero a la feria del corredor, allí recogimos los dorsales. Este año se celebró en el velódromo de Anoeta, para mí era indiferente, no conocía la feria del Kursaal donde se había celebrado años atrás. El motivo, la gran participación en esta edición.

De la feria al apartamento. Nos esperaban Patxi, Cristina y Ascen. Recibimiento y trato ejemplar. Ascen fue la primera donostiarra que me dio ánimos para la carrera y sin estar en el asfalto. Esto lo aprecié con el paso de los días. Le entré por buen ojo y vio en mi “muchos galgos”. Entrañable mujer.

Dejamos el equipaje y a cenar. Encontramos sin querer una de esas tabernas que apetecen, “hay caldo”. Cinco caldos para templar los cuerpos, mesa compartida y a disfrutar. Siguiendo los consejos de mi nutricionista acompañé el caldo con un bocadillo de bonito, anchoas y guindillas. No pudo estar mejor.
Durante la cena comprobamos la hospitalidad, amabilidad, saber estar… llámalo como quieras, que desprende una gran mayoría de la gente de Euskadi. Un par de matrimonios del lugar fueron nuestros compañeros de mesa y casualidades de la vida, uno de ellos había corrido las cuatro primeras ediciones de la Behobia. Conversación y sidra para terminar la noche. De allí al apartamento.
Reparto de habitaciones, preparativos para el día de la carrera y a descansar.

Martín y su cena de magras con jamón

Caldos rescatadores

Bocata de bonito, anchoas y guindillas


LA CARRERA.

Antes de subir al tren con el Gran José María
Torrijas y bizcocho de Ascen, un plátano y café para desayunar. A las 9:05 cogimos el tren que nos llevaría al barrio de Irún desde donde salía la carrera, Behobia. Durante el trayecto se respiraba a réflex, nervios, anécdotas de otros años y un sinfín de sensaciones que te llevaban hacia la línea de salida. Nos recibieron con lluvia, que no paró en las dos horas de espera hasta que llegó nuestra cuenta atrás. Nos quedamos con lo imprescindible, mochilas al tráiler. Entre lo imprescindible, lo más valioso la bolsa de basura enorme que nos “protegió” del agua. Frío y lluvia a raudales. La gente se protegía en las esquinas, debajo de cualquier alero para esperar su hora.


Todo esta perfectamente organizado y cada corredor tiene asignada una salida en relación al tiempo en el que espera terminar la prueba. 17 salidas diferentes y todas iguales. Da igual si sales en el primer grupo o en el último, esta es tu carrera.

El reloj se acercaba a las 11:35, era la nuestra. Bolsas fuera, pulsaciones a cien. Te unes al grupo y llega el momento en el que cambias la piel de gallina provocada por el frío por la piel de gallina que genera la emoción. 3, 2, 1… a disfrutar.

Única foto "oficial" que tenemos en carrera

Martín me acompañó en todo momento, hicimos la carrera juntos. Desde la primera zancada te das cuenta que nada es como te esperabas, todo es mejor. Vas rodeado de gente y crees que estas solo, el público que ahoga las cunetas te hace sentir único. Los kilómetros pasan y tu no te das cuenta, cada paso es diferente, avanzas distraído, absorto con lo que te rodea. No paras de chocar manos, de escuchar tu nombre (o el de la que te ha dejado el dorsal) y así hasta la meta. Allí nos esperaba el recibimiento de toda una ciudad volcada con su carrera.

Con las medallas al finalizar en Donosti

Pepe había llegado minutos antes y más tarde llegaron Blanca y José María. Ellos ya son todos unos expertos pero al parecer no importa las veces que la hayas corrido, siempre se vive como algo especial.
Vuelta al apartamento. Recogimos todo, nos despedimos de la familia y a comer.

Recompensa en un bar cercano a meta

Foto de equipo Behobia2012

Nos esperaba una sidrería o como allí dicen una sagardotegia. Tortilla de bacalao, bacalao y chuletón. De postre carne membrillo con queso y nueces. Para beber sidra. Así terminó un gran fin de semana.
Ha sido una experiencia que no voy a dejar de recomendar a todo aquel que le pique el gusanillo de correr. Eso sí, no puedo garantizar que sea lo mismo sin José María, Blanca, Pepe y Martín, la compañía lo ha sido todo. Muchas gracias y hasta la próxima.

La otra Behobia2012

Chuletón 

Choricitos a la sidra y tortilla de bacalao

Escanciando sidra







Otro año más y mejor...


martes, 6 de noviembre de 2012

DUATLÓN CROSS "CIUDAD DE MONZÓN"


¿Duatlón? Sí. Duatlón. Correr, bici y correr. Sin tenerlo planeado de antemano, tercer fin de semana consecutivo que se me ve el pelo por alguna carrera. Bueno, esta vez aparte del pelo también se me vio el casco (chistaco malo de las 19:32 de la tarde...) Yo solo contaba con estar en la media de Bilbao y este domingo en la Behobia pero mira...a veces las cosas "se complican" y aparecen nuevas cositas por medio.


Me enteré de la existencia de este duatlón aquí en Vitoria. Nunca había hecho nada parecido y podía suponer mi "debut" en este tipo de berenjenales. Lo ojeé un poco, ví que tanto de precio como de distancias era factible y "lancé el anzuelo" por mi grupo de amigos, aprovechando que volvía a Barbastro por el puente de Todos los Santos y que no había mucho plan para la noche del sábado. El caso es que picó el mismo pez de siempre: mi becario y sin embargo amigo Alejandro Mariño.

-¿Nos apuntamos?
-Venga va...nos apuntamos!!

8:30 de la mañana del domingo. Allí estábamos los dos en la puerta de mi casa cargando las bicis en el "coche oficial del equipo", un camión propiedad del imperio cristalero JuanMariño. Debe constar en acta que los dos llevábamos bicis prestadas para la ocasión, fruto de nuestra escasa experiencia con estos armatostes de dos ruedas. Sin embargo, íbamos tranquilos porque teníamos claro que este duatlón era para iniciarse, pasarlo bien y echarse unas risas. Eso sí, una vez llegados a Monzón nos fijamos en que los únicos pringaos que iban en pantalón corto y sin culotte de bici eramos nosotros dos...


Esas caritas de sueño buenas!
El cielo estaba totalmente gris, hacía un frio del demonio y a ratos llovía.Yo no pude evitar pensar en que era el tercer domingo seguido que acabaría con barro hasta dentro del higadillo. Recogimos los dorsales (él 98, yo 99), nos echamos un cafetito, aparcamos la bici en el box (palabra nueva para mí), nos hicimos una foto con más barbastros conocidos y...al ataque! ¿Qué teníamos por delante? 5 kilómetros de correr, 18 kilómetros de bici de montaña y 2,5 kilómetros de correr para terminar. Empezamos la carrera los últimos de todos ejerciendo de "cabestro escoba", aunque pronto empezamos a adelantar gente. Antes, ya habíamos dejado claro que cada uno tenía que ir a su ritmo, no era necesario esperarse para acabar juntitos de la mano...

Foto barbastros
Pronto me separé un poco de él y empecé a hacer mi carrera, a un ritmo rápido pero cómodo. El circuito tenía algo de desnivel y sobre todo muuuucho barro. A lo largo de las dos vueltas que hubo que dar, adelanté bastante gente para completar los primeros 5 kilómetros en 18min47seg. Buen tiempo. Seguidamente cogí la bici y me puse a pedalear. Me habían dicho que el circuito era bastante planito salvo una subida al final por la zona del cementerio de Monzón. Efectivamente, discurría por caminos anchos y no tenía mucho misterio aunque a mitad de la primera vuelta (al paso por una granja de vacas), me empezó a dar un poco de pereza el pensar que luego tenía que dar otra vuelta más a todo ese trozo.

Transición correr-BTT

Despaaaaaacio

Sin barro que íbamos...
No sé si guiñando un ojo o cagándome de miedo...


Para esas alturas ya iba de barro hasta las pelotas! Lo notaba por las piernas, la espalda, el pecho, el pelo, la cara, los ojos... Sin embargo, me lo estaba pasando en grande! En la subida del cementerio, tuve que desmontar de la bici porque me pasó lo típico que nos ocurre a los novatos: puse una marcha floja, me levanté de la bici, esgarrapó la rueda de atrás sobre las piedras y me quedé clavado en el suelo. Como no había forma de volver a arrancar aquello, agarré la bici y subi ese trecho andando. Tras coronarlo, nos encontramos con una bajada muy pronunciada y peligrosa llenita de barro; la rueda de atrás culeaba un montón y no sabía si era mejor bajar frenando o ir rápido. Opté por frenar. Luego, una zona de trialeras muy estrechas y resbaladizas y vuelta a pasar por el box para comenzar la segunda vuelta de la bici. En mi caso, más de lo mismo. Terminé estos 18 kilómetros de BTT cuando llevaba 1h14min de carrera, en 55 minutos aproximadamente...

Últimos 2,5 kilómetros

Últimos 2,5 kilómetros
Transición de bici a correr. Llevaba curiosidad por saber cómo era aquello de bajarse de una bici y echarse a correr, y fue peor de lo que pensaba. Eso que me colgaba por debajo de la cintura no eran dos piernas...eran dos troncos de árbol! Me costó un poquito "engrasarlas" pero en cuanto lo conseguí no tuve ningún problema para finiquitar este divertido duatlón con los últimos 2,5 kilómetros a pie. Invertí en ellos unos 11 minutos para entrar a meta en 1h25min24segundos. Puesto 32 de 63 participantes, justo en la mitad. Como diría el Señor Burns: "Excelente".

Espectacular y sufrida entrada a meta
Entonces llegaba Alejandro a dejar la bici al box para afrontar su último tramo. Le dije algo para animarle y esperé pacientemente bajo la lluvia montisonense. Podría haberme ido a resguardar a algún lado pero daba igual, ya no podía llevar encima más agua ni barro. Al final, él entró a meta en 1h37min44seg mientras yo le gritaba a modo de broma: "Venga! Date prisa que te vas a mojaaaaaaar!!!" Tras un gran abrazo de satisfacción, dimos por cerrado nuestro debut en esto de los duatlones. Seguro que nos quedan muchísimos más por hacer...

CON-SE-GUI-DO

Objetivo cumplido: casi no nos hemos manchado

De vuelta con el "coche oficial"


Independientemente de las clasificaciones y los tiempos: él se lo pasó bien y yo me lo pasé bien. Personalmente, yo me divertí muchoy en ningún momento sufrí. Los dos nos volvimos a Barbastro contentísimos por haber descubierto qué es esto del duatlón. Lo primero que hicimos al llegar a casa fue tirarlo todo a la lavadora y subir a la gasolinera de Huguet a meterle un manguerazo a "nuestras" malogradas bicicletas. Decir que quedaron perfectas y brillantes para devolvérselas a sus dueños.

La carrera la ganó Eliseo Martín y segundo quedó mi compi de la charanga "El Pincho" Óscar Pardenilla (alias Pardi). Vaya maquineta de tio!! Este hombre hace de todo y todo bien! jejejej

Calidad Pincho

CONCLUSIONES QUE HE PODIDO SACAR:

  •  El duatlón es divertido y me gusta
  •  El casco de bici me queda como a Jesucristo dos pistolas.
  •  Es probable que el circuito de correr estuviera mal medido porque, por muy rápido que yo pueda  ir, es bastante extraño que haga 5 kilómetros en menos de 19 minutos. 
  •  Si hace tres semanas me mojé en Bilbao, hace dos en Durango y esta pasada en Monzón...está claro que este domingo nos mojamos en la Behobia! Ya lo siento por los que también vayais a ir.
  • Mis máximos respetos para Jean Pedraza. Es un participante ciego, que solo tiene un brazo y terminó el duatlón dos minutos después de mi junto a su guía Jose María Segues. El séctor de bici lo hicieron en tándem y todavía no me explico cómo es posible. Increible.





martes, 30 de octubre de 2012

DURANGALDEKO MENDI MARATOI ERDIA

O como se diría en mi pueblo, Medio Maratón de Montaña de Durango (Vizcaya). No sé muy bien ni cómo ni por qué acabé el domingo allí. Creo es culpa del puente que hemos tenido en el País Vasco desde el jueves hasta el domingo, por la celebración del Día de Euskadi. Dado que llevo poco tiempo en Vitoria y todavía no dispongo de una agenda de amistades muy amplia, pensé que cuatro días de fiesta se me podían acabar haciendo un poco largos. ¿Solución? El domingo paso la mañana en  alguna carrera cercana…la que sea!!  Empecé a mirar por internet y me topé con esto: 
 

“¿Medio Maratón de Montaña cerca de Durango? Mmmm no sé, este sábado ya hice la de Bilbao…¿no será demasiado? Vamos a ver, ¿está cerca de Vitoria ese sitio? Sí. ¿Hay autobús para llegar? Sí ¿Es barato el billete? Sí ¿Saca buena pinta la carrera? Sí ¿Es barata la inscripción? Normal ¿He estado alguna vez por ahí? No ¿Será bonita la zona? Sí, es un Parque Natural….pues decidido! El domingo ya tengo plan pa echar la mañana!”. Este fue más o menos el complejo razonamiento que seguí el miércoles por la tarde frente al ordenador.

Fresquito mañanero en Vitoria
Me levanté el domingo a las 6:30 en mi piso de Vitoria, desayuné, me preparé un sándwich para luego y a las 7:15 salí a la calle dirección a la estación de autobuses. El tiempo invitaba a todo menos a estar allí a esas horas: 7,5ºC, oscuro, aire y lluvia. Tras un fresquito paseo llegué a la estación, me eché un café y a las 8 arrancó el bus que cubre la línea Vitoria-Durango. A eso de las 8:40 de la mañana, ese autobús frenó en lo alto del Puerto de Urkiola. El tiempo allí era todavía más desapacible que en Vitoria, porque aparte de hacer aun más frío, había mucha niebla. Estaba prácticamente solo y surgió el primer ¿qué hago yo aquí?


Bienvenidos al Santuario de Urkiola

Puerto de Urkiola (dirección a Durango) nada más llegar

La salida de la carrera era a las 10 de la mañana desde el Santuario de Urkiola, al ladito de donde me dejó el autobús. La hora que me faltaba hasta entonces la empleé en coger el dorsal, la camiseta, echarme un zumo en el bar, llamar a mi madre para avisarle de lo que iba a hacer (aun no lo sabían por casa…sorpresa!) y cambiarme, esto último en plena calle y 15 minutos antes de la salida para no quedarme “modo Walt Disney”. La niebla daba a la zona un aspecto muy fantasmagórico…

Vamos vamos vamooooooos!!!

Acojona eeeh???
Las 10. Pum! Comienzan a correr los del 11K. Las 10:10. Pum! Comenzamos a correr los del 21K. Hacemos los primeros dos kilómetros dando vueltas a un parquecito al lado del Santuario y luego nos metemos ya hacia el interior del monte. Empieza el jaleo. Fue poner el pie en el bosque y a la fiesta de la niebla y el frío, se sumó la lluvia. Llevaba ya cuatro días lloviendo por aquí y el terreno estaba hasta arriba de barro; no había manera de pisar en un sitio seco. Era técnicamente imposible.

Antes de empezar...todavía limpito!
Como es lógico, al principio todos estos handicaps (frio, niebla, lluvia, barro) me molestaban. A partir del K5, viendo que la cosa no llevaba intención de cambiar…empecé a disfrutarlo. Es raro, pero corría muy rápido, a gusto…y hasta me divertía! El recorrido no seguía ninguna secuencia ni lógica, tan pronto subía mucho como te plantabas en una bajada enorme. Creo que prácticamente no notaba el cansancio porque estaba demasiado preocupado con no resbalar y caer en cualquier charco.
Allá por el K7 la lluvia paró aunque daba igual, ya estaba todo hecho. Los charcos seguían ahí y no se iban a apartar. En el K9, cuando la niebla se abrió y pudimos ver la cima nevada del Anboto, un chaval al que estaba siguiendo resbaló y cayó de lleno en un charco de un palmo de profundidad. Lejos de quejarse, se levantó hecho una auténtica mierda y siguió corriendo. ¡Estos vascos son de otra pasta!
Mapa del Parque Natural de Urkiola
Yo iba entretenido mirando las piernas del resto de la gente y pensando si las mías llevarían la misma cantidad de barro. Pasado el K10, me empezó a mosquear que todavía no habíamos pasado por ningún avituallamiento. Le pregunté a uno y me dijo que en el K12,5. Efectivamente, ahí estaba. Dos mozas se estaban mojando bajo un árbol repartiendo botellines de agua. ¡Botellines de agua! ¿Pero agua para qué?¡Si es lo único que veo por todos los sitios! ¡Dame unas galletas o un cacho de plátano!

La carrera seguía y aunque daban ganas de irse a casa a tomar un ColaCao caliente, había que terminarla. De piernas iba bien. De cabeza iba bien. De respiración iba bien. De moral iba bien…y de agua y barro hasta los cojones también! Llegando al K15 me paré a “cambiarle el agua al canario”, aunque del frío que hacía y lo heladas que tenía las manos me costó más de lo normal encontrar al canario. 

Volvía a llover y hacía un frío del carajo. Ya no sabía si lo que me caía por la nariz eran mocos, agua de lluvia, sudor o una mezcla de los tres. No lo estaba pasando mal porque a pesar de todo me seguía divirtiendo, pero tenía ganas de llegar a meta y ponerme ropa seca. De vez en cuando me tenía que parar a andar para esquivar algún charco o simplemente para no resbalar, ya que llevaba las zapatillas “amarillo pollo” de asfalto. En cambio, esos vascos ni se tambaleaban y me adelantaban como si lo más normal fuera correr así. Ni siquiera intentaban esquivar los charcos, los atravesaban tal cual. Lo siento chicos…yo es que soy más de secano!

Se supone que ahí detrás está el Santuario!
Para distraerme, iba pensando qué poner en esta crónica, hasta que llegué a la subida que coronaba en el K18. En esos momentos solo podía pensar en la madre del que dibujó el recorrido! Creo que no me equivoco si digo que es la peor subida que me ha tocado hacer nunca: empinada como pocas y con cuatro dedos de barro tierno. Tras coronar ese infierno, los últimos tres kilómetros ya eran de bajada. Como tenía tantas ganas de llegar, apreté los dientes, le metí caña a las piernas y me volví a plantar en el Santuario de Urkiola. Tiempo de entrada en meta: 1h49min26segundos. Sorprendentemente, muchísimo menos de lo que llevaba planeado aunque en esos momentos me la bufaba totalmente. Solo podía pensar en ponerme la ropa seca.

Tras cambiarme rápidamente bajo un árbol un poco apartado de la gente seguía teniendo las manos heladas e hinchadas. Miré el reloj y daban las 12 de la mañana todavía. Digo todavía porque, dado que soy un estudiante “exiliado” de su casa sin coche ni nada que se le parezca, tengo que tirar de autobuses y transporte público. El problema era que el autobús que pasaba de nuevo por Urkiola llegaba a las 15:20 horas. Pues nada, a esperar. Me metí en el bar, pedí un pincho de tortilla y un vaso de leche caliente y a ver cómo se mueve el reloj. En ese rato me dio tiempo a calentarme, ver la Fórmula 1, terminar el libro de Patricia Cornwell, leer el periódico y pensar…


¿Y pensar en qué? Pues en muchas cosas, pero entre ellas en darle vueltas a la pregunta clave. La cuestión que te plantea todo el mundo con cara de asombro. ¿Pero de verdad te merece la pena pasarlo así de mal un domingo por la mañana en lugar de quedarte en la cama caliente? Sí. Merece la pena, y mucho. Porque esto no es pasarlo mal. Pasarlo mal es estar enfermo, no llegar a fin de mes o no tener amigos. Esto es todo lo contrario…es pura vida! Bien es cierto que cuando te despides a las 6:30 de tu edredón y miras por la ventana dan ganas de volver a saludarlo, pero si consigues vencer esa tentación está ya todo hecho. El disponer de tiempo, forma física y ganas para estar corriendo por un bosque gigante bajo la lluvia es un regalo. Y me veo en la obligación de aprovecharlo mientras pueda…

Si me viera mi madre...
Gozando como un puerco en un charco de barro!
Aquí va a haber que frotar...

Aunque a ratos estés harto de la lluvia y el barro, no hay cosa más divertida que ir corriendo por ahí pisándolo todo y notar como te llenas de mierda …porque no puedes hacer otra cosa más que disfrutarlo. Como dice el Sr.Ornitorrinco en las crónicas de sus ultras de montaña; por esos caminos no hay primas de riesgo, ni Troikas, ni deudas públicas, ni Cristianos Ronaldos, ni recortes, ni listas del paro, ni Belenes Esteban…lo único que hay es uno mismo y la naturaleza. Libertad total. Además, es una buena forma de conocer sitios nuevos y es ahora que estoy viviendo en Vitoria cuando tengo que aprovechar a descubrir esta zona, que es realmente bonita. Si ello además me permite practicar y divertirme con mi deporte favorito ¿cuál es el problema?
Victoria!!

Por si algun@ de l@s que leáis esto os queréis animar para el próximo año, os dejo una pequeña lista de lo que me ha gustado y no me ha gustado. Es mi opinión personal, nada más.

COSAS BUENAS:


  • El paisaje. Espectacular. Igual es que yo no estoy muy acostumbrado a este tipo de clima y ecosistema, pero si hubiera llevado encima la cámara de fotos habría llegado a meta en 4 horas. Absolutamente todo el recorrido íbamos pisando (además de barro) hojas naranjas, marrones, amarillas, rojas…la otoñada pura y dura! Lamentablemente, no entiendo de árboles y no sé de qué eran esos bosques. Solo sé que eran enormes, guapísimos, fresquitos y dignos de la mejor postal. Además, la aportación de la niebla les daba un toque mucho más “peliculero”, parecía que en cualquier momento iba a aparecer de un matojo Légolas con su arco …
  • El clima. Dicho todo lo anterior igual sería más lógico ponerlo en las cosas malas. Lo pongo en las buenas porque estas condiciones hicieron que no fuera “una carrera más”. En las fotos del año pasado se ve que hizo solecito y estaba todo seco. Sí, más cómodo…pero también más soso. Por decirlo claramente, de vez en cuando “me pone” hacer una carrera en estas condiciones tan brutales. Además…estoy en el País Vasco! Lo raro sería estar a 30ºC, para eso ya viví en Sevilla…


COSAS MALAS


  • El precio. 12 euros si tienes chip propio y 15 euros si no tienes chip. Luego llegas a recoger el chip y sorpresa…no hay chip! Lo de menos son los 3 euros que te han robado, es una cuestión más bien de educación. Además, el viernes llamé expresamente a la organización para saber si había guardarropas para dejar la mochila y me dijeron que sí. Luego llego y no hay. Me tuvo que guardar la mochila el marido de una voluntaria en el maletero de su coche. Ya que cobras 15 euros, que cundan…
  • Avituallamientos. Como he dicho, solamente dos y de agua. Uno en el K12,5 y el otro en el K18. Como me dijo uno al que le pregunté: “La crisis macho! Ahora sólo hay dinero para el fútbol!”. No sé si fue la crisis o el mal tiempo, pero esperaba algo más.
  • Ambiente. De esto no creo que tenga la culpa nadie en especial, simplemente hacía un día que no invitaba a subirte al monte con un paraguas a ver como corren unos tipos. El caso es que a lo largo del recorrido no había ni un alma. Gente cogiendo setas, algún abuelo de la zona que te miraba con cara de lástima y algún voluntario. 
Esto es todo amigos!!




Saludos desde Vitoria-Gasteiz!!

"sigue sin planes
 he dicho sigue sin planes 
 que solo te guíe el impulso de tus imanes
 que nada te frene
 no siempre se cumplen los refranes, créeme
 dirige tu peli, resérvate el mejor papel
 súbete al tren de la libertad
 sé la nieve que va al rio y luego al mar
 sé objetivo porque todo es relativo
 exceptuando que estás vivo"